¿Pero entonces de dónde carajo vienen mis libros?

por javiervicius

Digo que para alguien como yo, instalado en la desorganización e incapaz de estar más de una hora sentado en una silla inmerso en una única actividad, pensando siempre en estar en cualquier otra parte, resulta inexplicable razonar de dónde saca tranquilidad y tiempo para escribir sus libros.

Pero no hay que alarmarse, puestas una encima de otra las páginas de los libros impresos hasta la fecha se alcanzan, muy justitas, las doscientas, lo que desde luego no da para echar muchos cohetes… Y si añadimos lo que está por venir este año, alcanzamos la friolera de trescientas páginas… todo un logro, una proeza casi olímpica.

Prefiero no dividir el número total de páginas publicadas por los años que llevo en esto de la escritura: tenía nueve años cuando, imitando a un hermano mayor que tenía antes, escribí un poema más o menos horrendo —como los de ahora, pero al menos los más recientes saldrán al ruedo disfrazados. Recuerdo que tal poema trataba sobre un pájaro en una jaula: se ve que ya entonces quería estar en otra parte.

Es decir: he conseguido cristalizar en trescientas páginas cuarenta años de palabras en la cabeza. No sé, pero con estas cifras algún alma caritativa debería coserme el trasero a una silla o, al menos, hacerme de una vez una lobotomía.