Cartas a mamá (III)

por javiervicius

Desde que te fuiste esto se ha convertido en una locura. O más que en una locura, en un disparate. O mejor: desde que te fuiste el disparate que era esto ha quedado totalmente al descubierto.
Papá quiere empezar los trámites de canonización y yo le he dicho que vale, que así ya tenemos una excusa para viajar todos los hermanos a Roma. Porque la verdad es que ya no coincidimos todos juntos desde hace un montón de tiempo. Lo sabes: últimamente esta familia parecía un álbum de cromos de esos en los que siempre te falta uno para que esté completo.
Pero a lo que iba: esto de quedarse sin madre es un desmadre (supongo que después de todo de ahí viene la puta palabra).
Debo decir que estamos un tanto perplejos y desconcertados. Papá empieza ahora a descubrir la persona con la que estaba casado y no deja de sorprenderse: cada descubrimiento es para él todo un acontecimiento. Lástima que para ti todo esto llegue tan tarde. Pero en fin, es la cosa esta de irse y dejar atrás todo esto sin prácticamente dar tiempo al tipo a preguntar por ahí “pero entonces quién carajo era mi señora”.

He estado recopilando todas las fotos que había por casa, a ver si encuentro el tiempo y la paciencia para clasificarlo todo para que todos esos recuerdos no se pierdan. Y mira que había fotos por todas partes: en cajas de costura, en álbumes almacenados bajo montón de ropa vieja, en sobres disparatados con publicidad de seguros y hasta en el interior de una caja de puros en el que por un momento me pareció encontrar el resto consumido de uno de mis porros.

El señor con el que estabas casada pues más o menos en su línea de siempre, allá en Belén con los pastores, con lo de la canonización y todo eso. A ver si pronto haces un milagro y nos deja tranquilos, que esto promete convertirse en otra especie de circo y aquí ya tengo demasiadas pistas abiertas y ya sabes lo mal que llevan esto los señores y señoras de Podemos.