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por javiervicius

ViciusHelpMe gustan los discos de vinilo porque su excelente mala salud me recuerda la mía y su fragilidad manifiesta concuerda a la perfección con la permanente impermanencia de todos los seres y cosas.
En el siglo XXI mantener una colección de discos de vinilo y aún comprar nuevos álbumes es algo así como una empresa desesperada, no tanto porque la industria no haya descubierto el filón de nuevos recién llegados y de arrepentidos renegados que regresan a las filas de la audiofilia como si nunca se hubiesen ido: más bien porque carecemos ya del tiempo y de la paciencia que requiere cuidar de la colección como si de un bebé gigantesco se tratara, más preocupados por cuidarnos esta mala salud a la que le sientan mal hasta los días buenos.
Pero sigo sintiéndome más cómodo con un vinilo que con un cedé o el maldito emepetrés con el que los servicios de streaming nos hace perder el dinero, el culo y el tiempo.
¿Qué puedo decir? Pues que pasé mi adolescencia dándole vueltas a mi vida mientras observaba mis vinilos rodando a ninguna parte a lomos de un giradiscos. Por eso cuando pongo a rodar un elepé siempre tengo esa vaga sensación de reencontrarme otra vez con el fantasma de aquel chaval que una vez fui, como si volviera a casa, en mi cuarto mal con el olor a canuto flotando ingrávido en mi cuarto mal pintado con un puñado de promesas en el bolsillo que fui dejando por el camino como miguitas en el camino a ninguna parte.
Al final mi vida ha dado ya más vueltas que mis vinilos: echo de menos los cigarritos de la risa con Luis y de tantos giros inesperados que he dado siempre olvido dónde pongo las gafas. (Una vez las perdí en el desierto, que gracias a ellas por un tiempo dejó de serlo).
Pero a pesar de las vueltas y vueltas, es cierto que en mi vida hay ciertas constantes que se me atragantan con espantosa regularidad, como el desasosiego que produzco en algunos con mi sola presencia, desasosiego que siempre acaba por encontrar las grietas de mis errores para colarse por ellas e intentar dinamitar el bicho por dentro.